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    PRESENTACIONES EFECTIVAS: Cómo hacer para que te escuchen con atención


    ¡Qué nervios!

    Tenés que hacer una presentación a tu jefe o posible cliente o tenés que motivar a tu equipo de trabajo y ya estás palpitando la angustia.


    Pensás que te vas a olvidar de lo que querés decir, que se van a aburrir y te van a poner ESA cara tan temida. Y ahí, seguro seguro que te vas a bloquear.

    Ya los imaginás pendientes de sus teléfonos mientras vos te desvivís por explicarles algo importante.


    ¿Pensás que no te tienen paciencia? Y, claro… tenés un montón de información para transmitir, te lleva tiempo y la gente está apurada…

    ¿Sentís los nervios en el estómago? Y, ¿cómo no ponerse nervioso con semejante tarea?.

    Qué bueno sería que presente otro!

    Conclusión: tus quejas son reales y hasta válidas pero, no te sirven para hacerte escuchar y mucho menos para lograr tus objetivos.


    En mi trabajo encuentro todos los días personas que sufren por tener que presentar y jefes que se quejan de que sus colaboradores no saben hacerlo. Como consecuencia, potenciales clientes deciden no comprar el producto que les quieren vender porque no entendieron la utilidad que podría darles o colaboradores se desmotivan porque no comprenden los objetivos que les plantean, etc. etc. etc.


    Cuando esas cosas suceden, siempre identifico un común denominador: el desconocimiento de que los presentadores exitosos no nacen, sino que se hacen. Es cierto que “presentar bien” es una habilidad. Pero es una habilidad que se construye.

    Chris Anderson, en su libro Charlas Ted dice: “cualquiera que tenga una idea digna de ser compartida es capaz de dictar una charla potente”.


    Esa charla potente nace efectivamente en tu idea, se desarrolla en tu planificación y florece con tu entrenamiento. Esa charla potente es parte tuya. Sólo tenés que descubrirla y hacerla crecer.

    Y para que eso suceda, te sugiero que tengas en cuenta:

    1. La organización de la información que quieras presentar

    2. La apariencia de esa información

    3. Tu lenguaje verbal

    4. Tu lenguaje corporal


    Además, la neurociencia nos trajo conceptos interesantísimos a nuestro día a día: hoy sabemos cómo se desarrolla el circuito de la atención en la audiencia. Tenemos valiosa información que nos indica cómo reaccionan nuestros cerebros y cómo procesamos nuestras emociones. Hay que aprovechar ese conocimiento!


    ¿Parece complicado?. ¿Parece improbable que dejes de sufrir cuando tengas que hacer una presentación? ¿Me dirás que es imposible que puedas disfrutar de la tarea?

    Mi respuesta es que, no sólo es posible que dejes de sufrirlas: las presentaciones efectivas son un objetivo perfectamente alcanzable y hasta podrás disfrutarlas!


    Judith Ikonicoff*

    *Es facilitadora de aprendizajes. Desarrolla y dicta programas de capacitación para empresas.